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Rev. Leopoldo Domínguez

Rev. Leopoldo Domínguez

Este distinguido himnólogo nació el 4 de febrero de 1896, en Apetitlán, Estado de Tlaxcala, México. Su talento musical lo mostró desde la muy temprana edad de 7 años, dando un pequeño concierto ante una selecta audiencia que le aplaudió entusiastamente.

También desde pequeño mostró inclinaciones religiosas, lo que hizo que sus padres lo internaran en un seminario de la Cd. de Puebla, con la mira de que se hiciera sacerdote; pero el joven, movido por su fuerte habilidad musical y atraído por el mundo del arte, prefirió deambular de teatro en teatro y por centros nocturnos de la Cd. de México. Organizó su propia orquesta, que fue una de las primeras en interpretar el Jazz en nuestro país.

A la edad de 40 años, en 1936, conoció a Jesucristo, y desde el primer momento de su experiencia salvadora, renunció a la música que dedicaba al mundo, aunque para ello tuviera que pasar por experiencias de ayunos y pobrezas, no obstante, él dedicó su talento completamente a Dios y a su Iglesia .

Pasado el tiempo, el Rev. Vessie D. Hargrave solicitó su cooperación para enseñar en el Instituto Preparatorio Internacional de la Iglesia de Dios en San Antonio, Texas, USA y para preparar y formar la música del Himnario "Rayos de Esperanza". Gracias a su aptitud y experiencia, fue posible la impresión de este libro de Alabanzas a Dios en (Partituras y letras), el cual es el himnario oficial de la Iglesia de Dios.

En 1946, se trasladó a San Antonio, TX., juntamente con su esposa, la Hna. Ma. del Refugio de Domínguez y de su hija María Luisa.

A sus actividades de Profesor le fue confiada la tarea de redactor de la acreditadas revistas "El Evangelio", "La Senda Iluminada", y "El Curso Bíblico por Correspondencia". Trabajó además con gran dedicación en el pastorado de una de las Iglesias Locales de San Antonio, ubicada en las Calles Street y Cíbolo.

Nuestro Hno. Leopoldo se reunió con el Señor el 30 de enero de 1967 en la Cd. de Los Ángeles, CAL, USA.

Leopoldo Domínguez fue un hombre sincero, humilde y consagrado. Una de las características de este varón fue la continua alabanza. Su voz de tenor lírico que empleara alguna vez en los misales del catolicismo cuando pequeño, sonaba diáfana y dulce cuando sirvió al Señor dentro de la Fe Evangélica. Solamente era estricto cuando se trataba de música, pues siendo él mismo un perfeccionista demandaba disciplina y esmero de parte de sus estudiantes.

Por Obed Castro